Innovación en educación continua: ¿Estamos creando expertos o rehenes de un modelo de negocio?
- Daniel Chiang
- 18 feb
- 2 Min. de lectura

La narrativa de las plataformas EdTech y de muchos centros educativos suena muy bien: "El mundo cambia rápido, la tecnología vuela, necesitas aprender algo nuevo cada día". Bajo esta premisa de actualización constante, se nos vende una supuesta innovación en educación continua que ha dado vida al modelo de suscripción. A primera vista, es la solución perfecta para un entorno volátil, pero si miramos bajo el capó, el motor tiene fallas graves.
Los riesgos de la innovación en educación continua basada en suscripciones.
El problema de las "suscripciones" no es el acceso, sino la fragmentación. Para que una suscripción sea rentable, el proveedor necesita que nunca termines de aprender.
Esto genera un incentivo perverso: los centros educativos dejarán de diseñar programas para que domines una profesión y podrían verse tentados a ofrecer información incompleta pero constante. Te dan la pieza del rompecabezas de hoy, pero te ocultan la de mañana para asegurar que renueves tu "membresía".
La devaluación de la "profesión" bajo el modelo de "membresía"
Cuando la educación se convierte en un flujo infinito de micro-contenidos, la figura del profesional se desdibuja. Pasaremos de formar expertos con criterio y bases sólidas, a formar "usuarios" que dependen de la siguiente actualización para mantenerse vigentes.
Hoy: Estudias una carrera para obtener una estructura mental y resolver problemas complejos.
Futuro: Pagas una "membresía" para aprender la siguiente etapa de algo que no acaba nunca.
Si el modelo de negocio es mantenerte cautivo, el éxito del centro educativo ya no es tu graduación, sino tu retención. Un alumno que ya sabe todo lo que necesita es, financieramente, un cliente perdido.
¿Innovación estratégica o conveniencia financiera?
No nos confundamos. Que la tecnología cambie rápido es un hecho. Pero utilizar esa velocidad como excusa para ofrecer una educación superficial y eterna es, simplemente, un modelo de negocio extractivo.
El camino hacia una educación con propósito.
No se trata de renegar de la tecnología ni de la velocidad del mundo actual. El aprendizaje continuo es el hábito más enriquecedor que podemos cultivar; es lo que nos mantiene curiosos, vivos y competitivos.
Lo importante es que aún el control sigue siendo nuestro.
Podemos habitar estos ecosistemas sin convertirnos en sus rehenes. La verdadera educación continua no es la que te llega por goteo en una notificación, sino la que tú sales a buscar con un objetivo claro. Innovar en educación hoy significa recuperar el sentido de maestría: esa búsqueda personal donde el conocimiento no es un alquiler mensual, sino un patrimonio que construyes pieza a pieza.
Mantengámonos atentos. Seamos consumidores críticos. Valoremos el contenido que nos da autonomía, no el que nos genera dependencia.
Al final del día, la mejor suscripción que puedes pagar es el compromiso contigo mismo para seguir pensando por cuenta propia. El mundo necesita profesionales con criterio, no solo usuarios con el último parche instalado.
Hagamos que el aprendizaje vuelva a ser una herramienta de libertad, no una de retención.



Comentarios