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Innovación con enfoque estratégico: cómo evitar que tu innovación sea solo ruido

  • Foto del escritor: Daniel Chiang
    Daniel Chiang
  • 27 ago 2025
  • 2 Min. de lectura

Innovación empresarial corportiva

Hablar de innovación suena bien. Nuevas ideas, proyectos creativos, metodologías y talleres que llenan de energía a los equipos.Pero la verdad es que, sin innovación con enfoque estratégico, esa energía se dispersa y termina convirtiéndose en ruido.


He visto como empresas caen en la trampa de confundir actividad con avance. Llenan su calendario de iniciativas, pero pocas veces esas iniciativas están conectadas con el plan estratégico de la organización. ¿El resultado? Desgaste, frustración y la sensación de que innovar no lleva a ninguna parte.


La clave está en hacerse una pregunta simple pero poderosa:

¿Qué problema estratégico de la organización estamos resolviendo con esta iniciativa?


Cuando la innovación se alinea con la estrategia, deja de ser un ejercicio aislado y se convierte en una palanca de crecimiento.

Cómo alinear la innovación con la estrategia

Para que la innovación tenga un impacto real, no basta con generar ideas: es fundamental que esté alineada con la estrategia de la empresa. David L. Rogers destaca en “The Missing Link Between Strategy and Innovation” (HBR, 2024) que muchas organizaciones han implementado laboratorios de innovación, aceleradoras y programas de innovación abierta para fomentar ideas disruptivas. Sin embargo, a menudo falta una conexión clara entre estas iniciativas y la estrategia empresarial, lo que puede conducir a esfuerzos dispersos y poco efectivos.


Por eso, antes de poner en marcha cualquier proyecto de innovación, conviene tener en cuenta algunos "Tips" prácticos:


  • Define claramente qué tipo de innovación busca tu organización.

  • Trata tus proyectos como un portafolio estratégico para equilibrar riesgos y oportunidades.

  • Evalúa periódicamente la alineación entre tu estrategia y las iniciativas de innovación.

  • Asegúrate de que la estructura de tu organización facilite la ejecución de esa estrategia.


Siguiendo estos principios, la innovación deja de ser ruido y se convierte en un motor real de crecimiento.


Así, la innovación con enfoque estratégico logra:


  • Priorizar las iniciativas que realmente aportan al negocio.

  • Medir resultados con métricas claras y alineadas a los objetivos reales.

  • Motivar a los equipos al ver que sus esfuerzos generan impacto tangible.

  • Convertir la innovación en una ventaja competitiva sostenible.


Innovar no es hacer más, es hacer mejor. Y la mejor forma de hacerlo es con dirección. Una innovación con enfoque estratégico no limita la creatividad: la encauza, la potencia y la traduce en valor real para la organización.


En resumen, el futuro no pertenece a las empresas que solo “hacen innovación”, sino a las que logran que cada iniciativa tenga sentido dentro de su estrategia.


 
 
 

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QUÁNTICO

Consultora de Marketing e Innovación

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